Salud en Casa.- La obesidad no es solo una condición médica: para millones de personas, es una etiqueta social que se lleva grabada en el cuerpo. Según el especialista Marc Caballero Bartolí, nutricionista clínico y dietista del Hospital Clínic de Barcelona (España), la definición de estigma de la Real Academia Española ("marca hecha en la piel con un hierro candente" o "nota infamante") resume con precisión la realidad de quienes viven con esta enfermedad crónica.
Esta "mala fama" no es una percepción subjetiva: es una barrera sistémica que afecta la salud, la economía y los derechos humanos fundamentales de una población que ya supera los 1.900 millones de adultos en todo el mundo. El estigma no es un motivador, sino que opera en el sentido totalmente contrario, y se asocia con un riesgo un 32% mayor de desarrollar depresión y ansiedad. El rechazo social genera aislamiento, baja autoestima e incluso depresión.
El prejuicio basado en el peso se ha convertido en una de las formas de discriminación más frecuentes y socialmente admitidas en la actualidad. El histórico consenso internacional para terminar con la estigmatización de la obesidad, publicado en Nature Medicine en el año 2020[3] advierte que “las personas con obesidad son vulneradas en el trabajo, la educación y la salud debido a la suposición no probada de que su peso corporal deriva de una falta de autodisciplina".
“Un dato alarmante es que el 74% de los pacientes se ha sentido maltratados por profesionales sanitarios. Muchos médicos sostienen sesgos negativos, viendo a los pacientes como perezosos o incumplidores”, describe Caballero Bartolí. Esto provoca que los pacientes eviten o retrasen las consultas médicas por miedo al juicio, lo que deriva en diagnósticos tardíos de patologías graves.
La biología contra el mito de la "voluntad"
El error más grave y extendido es reducir la obesidad a una cuestión de falta de "fuerza de voluntad". La evidencia científica muestra cómo y por qué la narrativa simplista de "comer menos y moverse más" es errónea. Las variables que determinan el peso son mayoritariamente físicas y bioquímicas, operando fuera del control consciente del individuo. Estudios científicos revelan que los genes asociados a la ingesta de alimentos se expresan principalmente en el sistema nervioso central, específicamente en el hipotálamo. Por lo tanto, la regulación de este y la saciedad está “más allá del control de la voluntad”.
A estos factores hay que sumarle que en las personas con obesidad grave se pierden señales críticas como la de la leptina, hormona que le da al cerebro la sensación de saciedad. “Cuando el cerebro no recibe el mensaje de que el cuerpo ha comido suficiente, genera un estado de hambre biológica real”, explica Caballero Bartolí. Por estas razones, hablar de falta "voluntad" es injusto: implica culpar a una persona por procesos hormonales y genéticos tan automáticos como la respiración.
Cambiar el lenguaje también cambia la atención.
La discriminación actúa como un estresor crónico y, como consecuencia, los niveles de cortisol se elevan fuertemente, y se desata la inflamación en todo el organismo.
Eliminar el estigma requiere una reconfiguración de la narrativa científica y pública. La Federación Mundial de la Obesidad (WOF) y otros expertos proponen adoptar el "lenguaje centrado en la persona" (Person-First Language). Lo primero que hay que hacer es evitar los adjetivos calificativos. No se debe decir "paciente obeso", sino "persona con obesidad”, porque la persona no se define por la enfermedad que tenga".
El especialista concluye “el objetivo es que más personas puedan consultar sin vergüenza, recibir orientación individualizada y comprender que la obesidad requiere una mirada médica sostenida, sin comentarios sobre falta de voluntad. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, nutrición, actividad física, apoyo conductual, salud mental, farmacoterapia aprobada u otras terapias, cuando corresponda, siempre según evaluación profesional y necesidades de cada paciente”.
En este contexto, Adium impulsa la campaña “Hablar te quita un peso de encima”, una invitación a transformar el silencio, la culpa y la consulta postergada en una conversación médica respetuosa profunda, basada en evidencia y oportuna.
Para más información sobre la campaña ingresa a: www.hablartequitaunpeso.com.pe