¿Parecen saludables, pero lo son? Cinco productos que debes revisar para cuidar la salud cardiovascular.

¿Parecen saludables, pero lo son? Cinco productos que debes revisar para cuidar la salud cardiovascular.

25 Septiembre, 2026

  • Barras de cereal, granolas, yogures con frutas y otros productos asociados a una alimentación saludable pueden contener cantidades importantes de azúcar o sodio. Especialista explica qué revisar antes de consumirlos.

 

 

 

Salud en Casa.- Cuidar el corazón no solo implica reducir el consumo de frituras o embutidos. Algunos productos que suelen percibirse como saludables también pueden aportar cantidades importantes de azúcar, sodio o grasas saturadas, nutrientes cuyo consumo excesivo se relaciona con factores de riesgo cardiovascular como la presión arterial elevada, el colesterol alto y el aumento de peso.

 

 

 

“Cuidar la salud cardiovascular no implica seguir una alimentación restrictiva, sino hacer elecciones que puedan mantenerse en el tiempo. La calidad de los alimentos que consumimos habitualmente influye en el colesterol, la presión arterial, el peso corporal y otros factores relacionados con el riesgo cardiovascular”, explica el Lic. Aitor Bengoa, coordinador de la carrera de Nutrición y Dietética del Instituto Carrión.

 

 

El especialista identifica cinco productos cuyo contenido nutricional conviene revisar:

 

 

  • Barras de cereal: aunque suelen presentarse como una opción práctica para consumir entre comidas, algunas pueden contener cantidades importantes de azúcar. Es recomendable revisar la información por porción y compararlas antes de elegir.
  • Granolas: pueden incluir frutos secos y cereales, pero también azúcar añadida. Además de observar sus ingredientes, se debe considerar la cantidad que realmente se consume, pues puede ser mayor que la porción indicada en el envase.
  • Yogures con frutas: ciertas presentaciones pueden contener más azúcar que un yogur natural. Una alternativa es elegir yogur natural y acompañarlo con fruta fresca.
  • Jugos envasados: incluso cuando incluyen fruta, pueden aportar azúcar y no ofrecen la misma cantidad de fibra que la fruta entera. Por ello, esta última debería ser la opción habitual.
  • Galletas integrales: la denominación “integral” no significa necesariamente que tengan un bajo contenido de azúcar, sodio o grasas saturadas. Se recomienda revisar la lista de ingredientes y la tabla nutricional.

 

Otros productos cotidianos, como el pan de molde, las salsas y aderezos envasados, las sopas instantáneas, los cereales de desayuno y los embutidos, también pueden aportar cantidades importantes de sodio o azúcar. El exceso de sal puede elevar la presión arterial, mientras que un consumo elevado de azúcar y grasas saturadas puede favorecer otros factores asociados al riesgo cardiovascular.

 

 

 

¿Qué se debe revisar en la etiqueta?

 

Antes de elegir un producto, es importante observar la lista de ingredientes y la información nutricional, prestando especial atención a la cantidad de sodio, azúcar y grasas saturadas por porción. También se debe verificar cuántas porciones contiene realmente el envase, ya que consumirlo completo puede significar ingerir dos o más veces las cantidades declaradas para una sola porción.

 

 

 

Además de revisar las etiquetas, Bengoa recomienda priorizar cuatro a cinco porciones diarias de frutas y verduras, procurando variar sus colores; incorporar cereales integrales, legumbres y frutos secos varias veces por semana; y consumir pescado —especialmente pescado azul rico en omega 3— al menos dos veces por semana. En cambio, las carnes rojas y los embutidos deberían reservarse para ocasiones puntuales.

 

 

 

En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, el especialista recuerda que la prevención también comienza con las decisiones cotidianas. “Alimentarnos pensando en el corazón significa prestar atención a lo que hacemos todos los días: qué elegimos, cuánto consumimos y con qué frecuencia. Los pequeños cambios sostenidos tienen más valor que las modificaciones extremas que no podemos mantener en el tiempo”, concluye Bengoa.