Envejecimiento activo: qué conviene saber sobre el herpes zóster después de los 50 y por qué no debería subestimarse

Envejecimiento activo: qué conviene saber sobre el herpes zóster después de los 50 y por qué no debería subestimarse

13 Octubre, 2026

 

  • El riesgo de desarrollar herpes zóster aumenta con la edad, especialmente a partir de los 50 años, cuando los cambios en el sistema inmunitario pueden facilitar la reactivación del virus que causa la varicela. 
  • Su complicación más común, la neuralgia posherpética, puede provocar dolor durante meses e incluso años, con potencial impacto sobre la calidad de vida y la capacidad de mantenerse activo. 

 

 

Salud en Casa. - La estructura demográfica del Perú está cambiando. Los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025 muestran que las personas de 60 años o más representan el 14,8 % de la población, frente al 11,7 % registrado en 2017. Este cambio pone sobre la mesa una conversación que va más allá de vivir más años: cómo mantener la capacidad de seguir realizando las actividades que son importantes para cada persona a medida que envejece.

 

 

En este contexto, conocer los riesgos de salud que adquieren mayor relevancia con la edad también forma parte de un envejecimiento saludable. Entre ellos se encuentra el herpes zóster, una infección causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que produce la varicela. Después de que una persona ha tenido varicela, el virus puede permanecer inactivo en el organismo y reactivarse años después.

 

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster, aunque la enfermedad es mucho más frecuente en adultos de más de 50 años. El riesgo aumenta con la edad porque el sistema inmunitario tiende a debilitarse, dificultando que el organismo mantenga inhibido al virus. 

 

 

La edad, sin embargo, no es el único factor asociado. La OMS señala que un sistema inmunitario debilitado -por condiciones como el VIH, el cáncer, un trasplante de órganos o el uso de medicamentos que inhiben la respuesta inmunitaria- puede incrementar el riesgo. También identifica determinadas condiciones médicas, como la diabetes, la nefropatía crónica y la enfermedad pulmonar, entre otros factores. 

 

 

Cuando el impacto puede continuar después de la erupción

 

Una de las características más reconocibles del herpes zóster es una erupción cutánea dolorosa, que generalmente aparece en un solo lado del cuerpo y suele presentarse como una franja de vesículas. Antes de que las lesiones sean visibles, algunas personas pueden experimentar dolor, picazón, hormigueo o entumecimiento. El dolor asociado con el herpes zóster puede ser intenso y sentirse como ardor, pulsaciones o punzadas. 

 

Sin embargo, la conversación no termina cuando desaparece la erupción. La neuralgia post herpética es la complicación más común del herpes zóster y se caracteriza por un dolor neuropático persistente que puede mantenerse durante meses e incluso años después de que la piel haya sanado. La OMS advierte que este dolor puede llegar a ser intenso y debilitante. 

 

Este aspecto adquiere especial importancia cuando se mira la salud desde la perspectiva del envejecimiento activo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) plantea el envejecimiento saludable como un proceso continuo orientado a mantener y mejorar la salud física y mental y la calidad de vida a lo largo de la vida. La OMS, por su parte, define el envejecimiento saludable a partir del desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite a las personas ser y hacer aquello que consideran importante.

 

“Envejecer activamente también implica conocer aquellas condiciones de salud que pueden adquirir mayor relevancia con los años. En el caso del herpes zóster, entender por qué aumenta el riesgo después de los 50, reconocer sus señales y conocer sus posibles complicaciones permite a las personas conversar de manera informada con su profesional de salud y tomar decisiones sobre su bienestar”, señaló el Dr. Jorge Pérez, Gerente Médico de Vacunas de GSK.

 

Reconocer las señales también importa

 

Además de la erupción y el dolor, algunas personas pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. La OMS señala que cuando las lesiones aparecen en el rostro, especialmente cerca del ojo, es necesario buscar atención médica inmediata debido al riesgo de complicaciones oculares.

 

La consulta oportuna también es relevante porque existen tratamientos antivíricos que pueden reducir la gravedad y la duración de la enfermedad, especialmente cuando se administran de manera temprana y bajo indicación de un profesional de salud.

 

A medida que aumenta la proporción de personas mayores en el país, hablar de envejecimiento activo supone mirar no solo cuántos años vivimos, sino cómo mantenemos la capacidad de seguir haciendo lo que valoramos. Conocer condiciones como el herpes zóster, sus factores de riesgo, sus señales y el posible impacto de sus complicaciones forma parte de una conversación más amplia sobre salud, capacidad funcional y calidad de vida.