El agotamiento persistente, los cambios en el sueño, la irritabilidad o la pérdida de interés en actividades habituales pueden ser señales de alerta.
Salud en Casa.- En el Perú, la salud mental representa un desafío relevante. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), en 2025, el 8.6% de la población de 15 años a más presentó algún episodio depresivo en los últimos 12 meses. Esta realidad refuerza la importancia de reconocer las señales de alerta y atender el bienestar emocional oportunamente.
“La demanda de atención en salud mental ha aumentado debido a factores familiares, laborales, económicos y a la sobrecarga de responsabilidades. Mantener la rutina no significa estar bien emocionalmente, especialmente en adolescentes y adultos con múltiples responsabilidades, quienes pueden buscar ayuda cuando el malestar ya afecta su vida cotidiana”, explica Nidia Durand, psicóloga clínica del Complejo Hospitalario Alberto Barton, operado por IBT Group.
Aunque el malestar emocional puede manifestarse de distintas maneras en cada persona, existen algunos cambios que pueden ayudar a reconocer cuándo es necesario prestarle mayor atención. La especialista identifica cinco señales que no deberían normalizarse:
¿Cómo afecta el malestar emocional al cuerpo?
Salid em Casa.La salud mental también puede expresarse a través de señales físicas. De acuerdo con Durand, situaciones prolongadas de estrés o ansiedad pueden acompañarse de problemas de sueño, palpitaciones, sensación de falta de aire y otras molestias. Si el malestar continúa, también pueden aparecer manifestaciones digestivas o dermatológicas que deben ser evaluadas para determinar su origen y recibir la atención correspondiente.
Por ello, la especialista recomienda observar principalmente la duración, la intensidad y el impacto de estos cambios. Si los síntomas persisten, se intensifican o comienzan a afectar las relaciones, el trabajo, los estudios o las actividades cotidianas, buscar orientación profesional permite evaluar qué está ocurriendo y evitar que el malestar continúe avanzando.
El autocuidado también cumple un rol importante. Dormir adecuadamente, mantener actividad física, contar con espacios recreativos y fortalecer los vínculos con familiares, amigos u otras redes de apoyo pueden contribuir al bienestar emocional. Sin embargo, recalca que estas acciones no reemplazan la evaluación de un profesional.
“Debemos aprender a cuidar nuestra salud mental con la misma importancia con la que cuidamos nuestra salud física. No tenemos que esperar a sentirnos desbordados para pedir ayuda. Escuchar nuestras emociones, prestar atención a las señales y hablar de lo que está pasando también es una forma de prevenir y priorizar nuestro bienestar”, concluye Durand.