El ACV afecta a más de 93 millones de personas en el mundo y es la segunda causa de muerte en el Perú.
Salud en Casa.- Cada minuto cuenta cuando se interrumpe la circulación de sangre en el cerebro. El accidente cerebrovascular (ACV) o también conocido como infarto cerebral afecta a más de 93 millones de personas en el mundo y es la segunda causa de muerte en el Perú. Pese a su alta incidencia, especialistas advierten que gran parte de los pacientes llega a las salas de emergencia fuera de la ventana de tiempo en la que los tratamientos médicos son más efectivos.
Manuel Moquillaza, neurólogo intervencionista, recalca la importancia de no postergar la respuesta médica: "En el infarto cerebral, el tejido nervioso se destruye segundo a segundo. Cada minuto sin oxígeno representa la pérdida de casi dos millones de neuronas. Mientras más rápido se identifiquen las señales y el paciente ingrese a un centro hospitalario con capacidad resolutiva, mayores serán las probabilidades de disolver o extraer el coágulo a tiempo y evitar secuelas invalidantes de por vida".
Los síntomas suelen presentarse de forma repentina e incluyen la parálisis o adormecimiento de un lado del cuerpo, la pérdida de fuerza en un brazo o pierna, la desviación de la boca y la dificultad para hablar o comprender palabras. Ante la presencia súbita de cualquiera de estas alertas, el especialista recomienda actuar de inmediato bajo este protocolo de urgencia:
Toda esta información previa es determinante para que el equipo médico confirme el diagnóstico mediante imágenes y active las terapias de rescate disponibles que ya existen en el Perú. En el 87 % de los casos se trata de un ACV isquémico, originado por un coágulo que bloquea una arteria cerebral.
Frente a este escenario, la medicina ha logrado avances significativos. "Aunque tradicionalmente se recurre a fármacos endovenosos para disolver coágulos durante las primeras cuatro horas y media, la mayoría de pacientes no logra llegar al hospital dentro de esa ventana de tiempo. Frente a ello y ante obstrucciones en arterias de gran calibre, la principal alternativa es la trombectomía mecánica, un procedimiento mínimamente invasivo que permite extraer el coágulo de forma directa, consolidándose como una de las herramientas más eficaces para salvar vidas y reducir drásticamente el riesgo de parálisis o discapacidad permanente", explica Moquillaza.
Por su parte, en los casos de ACV hemorrágico, provocados por la ruptura de una arteria con sangrado interno en el cerebro, el abordaje médico se concentra en estabilizar la presión arterial en cuidados intensivos y, ante sangrados de gran extensión, evaluar una cirugía de urgencia para aliviar la presión dentro del cráneo.
"Aunque los síntomas parezcan leves o desaparezcan al poco tiempo, es fundamental no minimizarlos. Solo una evaluación especializada inmediata permite actuar antes de que el daño cerebral sea irreversible y aplicar el tratamiento adecuado para cada paciente", concluye el doctor Moquillaza.