Salud en Casa.- En los últimos años, las motivaciones de los jóvenes para permanecer en una empresa han cambiado de manera significativa. Para las nuevas generaciones de profesionales, principalmente Millennials y Generación Z, la permanencia laboral ya no depende solo del salario o la estabilidad, sino de una combinación de factores donde destacan el propósito, la flexibilidad y el bienestar integral.
Según la Deloitte Gen Z & Millennial Survey 2025, el 86 % de los jóvenes profesionales considera que un trabajo debe tener un propósito claro para sentirse satisfechos, mientras que un 72 % ha contemplado dejar su empleo por la falta de flexibilidad laboral (LinkedIn, 2024).
Este cambio de prioridades plantea un reto crucial para las organizaciones: diseñar experiencias laborales auténticas, coherentes con los valores y expectativas de estas generaciones.
“Hoy, los profesionales jóvenes no buscan únicamente un empleo; buscan un espacio donde puedan desarrollarse, sentirse respaldados y aportar a un propósito. Por ello, la retención del talento depende de la capacidad de generar culturas laborales que respondan a estas expectativas”, señaló Giancarlo Ameghino, Gerente de Gestión y Desarrollo Humano del Grupo Crosland.
Retener a los jóvenes profesionales se ha convertido en un desafío estratégico. Fenómenos como el “quiet cracking”, empleados que permanecen en sus puestos por seguridad, pero desconectados emocionalmente, evidencian que no basta con que los jóvenes se queden: es indispensable que lo hagan motivados, comprometidos y satisfechos con su desarrollo. En este contexto, Ameghino identifica cinco estrategias clave para mantener a los talentos Millennials y Generación Z dentro de la organización:
Aprendizaje en nuevas competencias: Los jóvenes esperan que las empresas los preparen para el futuro, desarrollando habilidades como inteligencia artificial, pensamiento crítico y adaptabilidad. Según el World Economic Forum (2023), el 44 % de las competencias actuales cambiarán en los próximos cinco años, lo que refuerza la necesidad de programas de actualización constante.
Carreras no lineales y experiencias diversas: No buscan ascender en una línea jerárquica tradicional, sino vivir experiencias de rotación, proyectos multidisciplinarios e incluso movilidad internacional. Estas “carreras líquidas” aumentan la motivación y fortalecen el sentido de pertenencia.
Tecnología como habilitador de cultura: Más allá de la flexibilidad, demandan herramientas digitales que faciliten la colaboración, el feedback y la transparencia. Plataformas de people analytics y espacios de reconocimiento virtual refuerzan la cultura organizacional.
Espacios para la voz del colaborador: La participación es tan valorada como los beneficios. Encuestas en tiempo real, focus groups y dinámicas de innovación abierta permiten que los jóvenes sientan que influyen directamente en el rumbo de la empresa.
Ética y sostenibilidad radical: El compromiso con causas sociales y ambientales es innegociable. El 75 % de los Millennials y Gen Z afirma que dejaría una empresa si percibe incoherencias entre el discurso y las prácticas (Deloitte, 2025).
En este escenario, las nuevas generaciones no solo están redefiniendo lo que significa permanecer en una empresa, sino también impulsando a las organizaciones a transformar su cultura laboral. Aquellas que adopten estas prácticas no solo atraerán talento, sino que construirán equipos más comprometidos y sostenibles a lo largo del tiempo.