PHUBBING: NUEVOS DAÑOS A LA SALUD MENTAL POR MAL USO DE CELULARES

PHUBBING: NUEVOS DAÑOS A LA SALUD MENTAL POR MAL USO DE CELULARES

20 Enero, 2026

Salud en Casa.- Ignorar a una persona, un amigo, los padres, los hijos o incluso a alguien del entorno laboral para atender el teléfono móvil ya es considerada una problemática psicológica que se conoce como Phubbing. En esta nota te contamos todo lo que debes saber sobre esta nueva tendencia.

 

 

El término Phubbing proviene de la combinación de las palabras en inglés Phone (teléfono) y Snubbing (despreciar). Se entiende como el acto de ignorar a una persona físicamente presente para prestar atención al celular, explica Giovana Hernández, psicóloga de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).

 

 

“Este comportamiento puede generar sentimientos de exclusión invisible, disminuir la satisfacción vital y aumentar los niveles de estrés en quien es ignorado. Se puede volver un problema cuando deja de ser un evento aislado y se convierte en un patrón de comunicación”, explicó.

 

 

 

 

 

Según la especialista, el phubbing se convierte en un cuadro de riesgo para el bienestar mental, cuando el individuo siente que su valor personal depende de la atención digital o cuando la persona ignorada empieza a sentir soledad estando acompañada.

 

“Es importante recordar que todos somos seres neurobiológicamente sociales. Las relaciones seguras actúan como un regulador emocional. Una conexión saludable reduce la ansiedad y fortalece el sistema inmunológico. Sin calidad vincular, el cerebro entra en ‘modo supervivencia’, lo que puede favorecer la aparición de cuadros depresivos”, advirtió.

 

 

 

 

 

 

Señales de alerta.

 

“Si las personas cercanas te reclaman constantemente que dejes el celular para atender una reunión o un asunto familiar o amical, ya se puede considerar un síntoma de alerta”, explica la especialista de la UCSS. Sin embargo, indica que también hay otros.

 

Sentir ansiedad si no se contesta el celular durante una cena, verificar el teléfono mecánicamente sin que haya llegado una notificación o mostrar incapacidad para mantener el hilo de una conversación larga pueden indicar alguna afectación.

 

“El phubbing, a menudo, es un síntoma y no solo la causa. Está íntimamente ligado a ansiedad social, cuando se usa el teléfono como evasión; cuando existe una dependencia tecnológica que denota una adicción comportamental; y depresión, porque el aislamiento digital puede convertirse en un refugio ante la apatía vital”, dijo.

 

 

 

Jóvenes: los más vulnerables.

 

El phubbing puede afectar a cualquier grupo de personas. Por ejemplo, las parejas pueden sufrir un “conflicto por interferencia tecnológica” cuando se reduce la intimidad y se percibe un rechazo afectivo directo. En la familia, rompe la jerarquía y el respeto. Los hijos sienten que compiten por la atención de sus padres contra un dispositivo. Amicalmente y laboralmente, debilita la confianza y la escucha activa, convirtiendo los encuentros en algo superficial.

 

Sin embargo, los adolescentes, por su necesidad de pertenencia y falta de madurez en el control de los impulsos, terminan siendo el grupo etario más vulnerable al phubbing, al igual que las personas con baja autoestima, que usan el celular como "escudo" social y evitar la vulnerabilidad del contacto visual.

 

Para la especialista, el phubbing termina siendo un peligroso riesgo para los adolescentes por el sistema de recompensa del cerebro. “Cada notificación que vemos en el celular libera dopamina. La interacción digital es controlada y predecible, mientras que la interacción cara a cara requiere esfuerzo cognitivo, empatía y exposición al rechazo, lo cual puede generar ansiedad que el teléfono móvil alivia momentáneamente”, explica Hernández.

 

 

 

 

 

Padres y phubbing.

 

Para la especialista de la UCSS, el phubbing practicado por los padres también puede provocar alteraciones en las relaciones interpersonales futuras de sus hijos.

 

“Los padres son el modelo de vinculación. Si un niño crece siendo ignorado por un teléfono, puede normalizar la desconexión emocional en sus futuras parejas o amigos. Es posible desarrollar en los hijos un apego ansioso, buscando desesperadamente atención; o un apego evitativo, siendo él quien use el celular para no conectar con otros”, explicó.

 

Ayuno digital y recomendaciones.

 

Para evitar cualquier riesgo a la salud mental, la especialista precisó que es importante practicar el “ayuno digital”, donde cada persona debe establecer periodos cortos para no utilizar el celular o, por ejemplo, colocar el teléfono boca abajo en una reunión social, familiar o laboral que requiere su completa atención.

 

“A nivel familiar es posible declarar ‘zonas libres de tecnología’ para evitar el phubbing y precisar que, por ejemplo, la mesa del comedor es sagrada. También es saludable programar horarios para revisar correos personales o redes sociales y evitar interferencias con el tiempo de calidad”, mencionó.

 

Según Hernández, el phubbing rompe uno de los pilares de la conexión emocional: la presencia plena, además puede convertirse en una fuente de conflictos. “Debemos tomar conciencia y preguntarnos, antes de sacar el teléfono, si eso que voy a ver es más importante que la persona que tengo enfrente”, concluyó.