ACV silencioso afecta a 1 de cada 5 mayores de 65: detectarlo a tiempo reduce riesgos

ACV silencioso afecta a 1 de cada 5 mayores de 65: detectarlo a tiempo reduce riesgos

2 Febrero, 2026

 Estos pequeños infartos cerebrales no siempre generan síntomas muy evidentes, pero su acumulación incrementa el riesgo de deterioro cognitivo y de un accidente cerebrovascular grave.

 

Salud en Casa .- El accidente cerebrovascular (ACV) no siempre se manifiesta de forma súbita o con síntomas evidentes. Existe un tipo frecuente y subdiagnosticado, conocido como ACV silencioso, que puede pasar inadvertido durante años y, aun así, representar un riesgo significativo para la salud cerebral.

 

 

 

 

“Un ACV silencioso es un pequeño infarto cerebral causado por la interrupción del flujo sanguíneo en arterias de pequeño calibre. A diferencia del ACV típico, no produce síntomas neurológicos severos, por lo que muchas personas no saben que lo han padecido”, explica el Dr. Martin Gavidia, neurólogo de la Clínica Anglo Americana.

 

 

Su impacto poblacional no es menor. El Dr. Gavidia comenta que la prevalencia en mayores de 65 años alcanza 10 a 20%, incrementándose conforme aumenta la edad.

 

 

El daño suele localizarse en diferentes áreas preferentemente en sustancia blanca del cerebro, afectando las vinculadas a funciones cognitivas sutiles, memoria, la atención, coordinación o la capacidad de planificar y ejecutar determinadas acciones y funciones. Por ello, los primeros signos pueden ser leves y progresivos: dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, cambios en el estado de ánimo, torpeza motora discreta o caídas sin causa aparente, síntomas que con frecuencia se atribuyen al “envejecimiento normal” o al estrés.

 

 

“El problema no es solo el evento aislado, sino el daño acumulativo. Cada ACV silencioso suma lesión cerebral y aumenta de forma significativa el riesgo de deterioro cognitivo, demencia vascular y de sufrir un ACV clínico mayor”, advierte el especialista.

 

 

Este tipo de eventos son más frecuente en personas con factores de riesgo como hipertensión arterial no controlada (principal factor de riesgo), diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, fibrilación auricular, apnea obstructiva del sueño y enfermedad renal crónica, así como en adultos mayores y pacientes con antecedentes cardiovasculares.

 

 

El diagnóstico se realiza a partir de una evaluación clínica detallada con apoyo de estudios como la resonancia magnética cerebral, capaz de detectar pequeñas lesiones isquémicas. Estas evaluaciones se recomiendan especialmente en personas con factores de riesgo, quejas cognitivas leves o alteración en el desempeño de sus habilidades y actividades habituales.

 

 

La prevención juega un rol fundamental. “El control adecuado de la presión arterial, la diabetes y el colesterol, junto con actividad física regular, una alimentación saludable, evitar el tabaco y tratar arritmias como la fibrilación auricular, puede reducir de manera significativa el riesgo de un ACV mayor”, señala el Dr. Gavidia, neurólogo de la Clínica Anglo Americana.

 

 

Detectar a tiempo el ACV silencioso, permite modificar el riesgo de mayor daño cerebral, y es una oportunidad concreta para prevenir consecuencias neurológicas severas en el futuro.