● La autora peruana, Gisella Vega, reflexiona sobre los vínculos de poder que pueden afectar la autonomía personal.
Salud en Casa .- La manipulación emocional no siempre es evidente. En muchos casos se presenta de forma sutil, especialmente en relaciones donde existe confianza o una figura de autoridad, lo que dificulta reconocerla a tiempo. Así lo plantea El juego mental del terapeuta, el nuevo libro de la autora peruana Gisela Vega, que busca visibilizar estas dinámicas desde un enfoque preventivo y educativo.
“El juego mental del terapeuta busca visibilizar cómo ciertas dinámicas de poder, muchas veces sutiles, pueden afectar la autonomía personal y la capacidad de tomar decisiones propias, incluso en espacios que deberían ser de cuidado y acompañamiento. Desde un enfoque preventivo y educativo, la obra no busca generar desconfianza hacia la terapia, sino devolverles a las personas algo esencial: la confianza en su propio criterio”, indica Vega.
A partir de esta reflexión, Gisella Vega comparte algunas señales de alerta que pueden ayudar a reconocer una dinámica de manipulación emocional:
1. Se invalidan constantemente tus emociones o percepciones:
Cuando una persona minimiza lo que sientes o pone en duda tu interpretación de los hechos de forma reiterada, puede generar confusión y pérdida de confianza en tu propio criterio, señala Gisella.
2. Se fomenta la dependencia emocional:
Si empiezas a sentir que no puedes tomar decisiones sin la aprobación del otro o que solo esa persona “sabe qué es lo mejor para ti”, es importante revisar el vínculo.
3. Se cruzan límites personales o profesionales:
El respeto por los límites es clave en cualquier relación sana. Cuando estos se desdibujan o se justifican en nombre del cuidado o la autoridad, es una señal de alerta, indica la autora.
4. Se utiliza la culpa o el miedo como forma de control:
Frases o actitudes que generan temor a decepcionar, culpa constante o inseguridad pueden ser parte de una dinámica manipuladora.
5. Sales del vínculo con más confusión que claridad:
Un acompañamiento sano debería ayudarte a comprenderte mejor y fortalecer tu autonomía, no dejarte con angustia permanente o dudas sobre ti misma.