La menstruación también es un tema pendiente

La menstruación también es un tema pendiente

23 Marzo, 2026

Por: Fiorella Moretti, Marketing Manager de Cuidado Personal en Kimberly-Clark Andino

 

 

Salud en Casa.- Cada 8 de marzo volvemos a preguntarnos qué significa, hoy, hablar de igualdad. Pensamos en derechos, en oportunidades y en las brechas que todavía persisten. Sin embargo, hay una experiencia cotidiana que sigue quedando fuera de esa conversación: la menstruación. No porque sea irrelevante, sino porque durante años hemos aprendido a vivirla en silencio, adaptándonos a un mundo que no siempre la considera.

 

 

Menstruar no es un problema. Es parte de la vida. Lo complejo es todo lo que ocurre alrededor. Las dudas que no se responden. Los espacios que no están preparados: baños sin agua o sin papel, colegios donde no hay información clara, centros de trabajo sin condiciones mínimas para gestionar el sangrado con tranquilidad.  La sensación de que hay que arreglárselas sola. Esa forma de vivir la menstruación se aprende temprano y deja huella.

 

En el Perú, muchas niñas y adolescentes crecen sin condiciones básicas para vivir su ciclo con dignidad. Por ejemplo, solo el 7.9% de estudiantes cuenta con acceso suficiente a productos menstruales dentro de los baños de sus escuelas, según un estudio de Plan International. No se trata solo de números, sino de experiencias: niñas que interrumpen sus clases, que improvisan soluciones o que viven su periodo con preocupación y vergüenza, en espacios que no siempre las acompañan.

 

Cuando eso ocurre, el mensaje se instala sin palabras. Menstruar es algo que se soporta. Algo que incomoda. Algo que no se nombra. Ese aprendizaje acompaña a muchas mujeres durante años y se traduce en pequeñas renuncias cotidianas que parecen decisiones personales: faltar a la escuela o al trabajo, cancelar planes a último momento, evitar salidas, viajes o reuniones largas  pero que responden a una falta colectiva.

 

Hablar de menstruación en el marco del Día Internacional de la Mujer es hablar de autonomía real. De la posibilidad de habitar todos los espacios sin sentir que el cuerpo es un obstáculo. De contar con información clara, acceso y entornos que acompañen. De dejar de pedirle a las mujeres que se adapten y empezar a adaptar los espacios a la vida real.

 

El cambio no pasa solo por hablar más del tema, sino por hacerlo de otra manera. Con empatía. Con responsabilidad. Con la convicción de que normalizar la menstruación es parte de avanzar hacia una sociedad más justa.

 

Este mes, quizás el desafío sea mirar esas experiencias que todavía se viven en silencio. Reconocer que menstruar no debería implicar detenerse ni limitarse. Y entender que cuando una mujer puede vivir su ciclo con tranquilidad, gana algo más que comodidad: gana la posibilidad de desmitificar estigmas juntas y seguir avanzando en un camino que aún tiene mucho por recorrer.