Especialista de la UTP explica que validar emociones, evitar presiones tempranas y mantener rutinas estables ayuda a los niños a adaptarse con mayor seguridad al inicio del año escolar.
Salud en Casa.- El inicio del año escolar implica cambios importantes para miles de estudiantes. Nuevos compañeros, docentes y diferentes dinámicas pueden generar diversas emociones en los niños, especialmente durante los primeros días o primeras semanas de clases.
Alex Gonzales, coordinador académico de la carrera de Psicología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), explica que esta etapa suele ser emocionalmente sensible porque los estudiantes enfrentan experiencias desconocidas. “Para muchos niños, regresar al colegio significa adaptarse a un entorno en el que aún no saben exactamente qué esperar. Es natural que sientan nerviosismo, inseguridad o resistencia”, señala el especialista.
Según Gonzales, estas reacciones forman parte del proceso natural de adaptación al inicio de una nueva etapa escolar.
El valor de los mensajes positivos
Las palabras de los padres antes del inicio de clases pueden influir en la seguridad emocional de los niños. Validar lo que sienten y transmitir confianza contribuye a que afronten el cambio con mayor tranquilidad. “Frases como ‘es normal sentir nervios cuando algo empieza’ o ‘podrás adaptarte poco a poco’ ayudan a que el niño entienda que sus emociones son válidas y que puede afrontar la experiencia”, explica Gonzales.
También recomienda recordar experiencias previas de adaptación o presentar el colegio como un espacio para aprender, jugar y entablar nuevas amistades.
Evitar presión desde el primer día
Un error común es enfatizar el rendimiento académico desde el inicio. “Expresiones como ‘este año debes sacar mejores notas’ pueden aumentar la presión. Es preferible priorizar la adaptación emocional y permitir que el niño se integre gradualmente”, indica el experto.
Asimismo, minimizar lo que sienten con frases como “no es para tanto”, puede hacer que se sientan incomprendidos. Escuchar y reconocer la emoción suele ser más efectivo, de acuerdo con Gonzales.
La calma de los padres influye
Los padres también pueden sentirse preocupados, pero la forma en la que manejan esas emociones influye en los niños. “Mantener rutinas claras, hablar con tranquilidad y mostrar confianza transmite seguridad. Los niños se sienten más tranquilos cuando perciben que los adultos creen en su capacidad de adaptarse”, afirma Gonzales.
El coordinador de la UTP recomienda enfocarse en pequeños avances, como permanecer en clase con tranquilidad, contar algo positivo del día o iniciar una amistad.
Señales de adaptación y hábitos que ayudan
Durante los primeros días es habitual que algunos niños presenten nerviosismo antes de salir de casa, mayor necesidad de cercanía con los padres o cierta resistencia a asistir al colegio. Estas reacciones suelen disminuir progresivamente.
Sin embargo, si el malestar persiste durante varias semanas o aparecen síntomas físicos frecuentes relacionados con el colegio, como dolores de estómago, vómitos o llanto intenso, se recomienda conversar con la institución educativa o buscar orientación profesional.
En casa, pequeñas acciones pueden fortalecer la confianza. Conversar al final del día sobre algo positivo ocurrido en el colegio y reconocer el esfuerzo más que el resultado refuerza la autoestima. Además, mantener horarios estables de sueño, alimentación y actividades brinda seguridad emocional.
“Cuando un niño percibe que sus padres confían en él, esa confianza se convierte en una base muy poderosa para afrontar nuevos retos. Más que hacerlo todo perfecto, lo importante es acompañar con paciencia este proceso”, concluye Gonzales.