FAMILIA Y CRISIS ECONÓMICA: CÓMO SOBRELLEVARLA Y EVITAR UN DIVORCIO

FAMILIA Y CRISIS ECONÓMICA: CÓMO SOBRELLEVARLA Y EVITAR UN DIVORCIO

28 Marzo, 2026

Salud en Casa.- “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”, dice un refrán popular, pues durante una crisis económica, la familia experimenta una tensión en su base y el clima emocional se satura con ansiedad, explicó Giovana Hernández, psicóloga de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).

 

 

La Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) informó que en el 2025 se contabilizaron 10,136 divorcios; mientras que un estudio de Ramsey Solutions afirma que aproximadamente el 33% de los divorcios ocurren por problemas financieros en la pareja.

 

“Ante una crisis económica, los roles en la familia se vuelven rígidos o se quiebran. La comunicación suele pasar de colaborativa a defensiva y se altera la armonía y la seguridad. Los problemas financieros pueden disparar episodios de ansiedad, depresión e insomnio en los adultos. En los hijos, se manifiesta como inseguridad, somatizaciones (dolores sin causa física) o problemas de conducta”, señaló la especialista.

 

Síntomas: ¿Una crisis económica está afectando a tu matrimonio?

 

Para Hernández, el afecto en la pareja puede quebrarse cuando el dinero se vuelve un tema de control o reproche. La admiración por el otro se pierde si se le vincula exclusivamente con su capacidad de generar ingresos, transformando el amor en una relación puramente transaccional.

 

“Generalmente empieza con críticas hacia la gestión del dinero, evoluciona hacia el desprecio o la indiferencia ante las necesidades del otro, y termina en el distanciamiento emocional total, donde la pareja ya no se percibe como un refugio seguro”, precisó.

 

Detalló que hay algunos síntomas que alertan sobre el daño que está sufriendo un matrimonio a raíz de una crisis financiera. Estas señales incluyen una irritabilidad persistente, el cese de las demostraciones de afecto, el aislamiento de los miembros en sus habitaciones y una sensación de “pesadez” o tristeza constante en el ambiente hogareño.

 

También es prudente advertir cambios en el apetito o sueño, bajo rendimiento escolar, desinterés por actividades que antes se disfrutaban y expresiones de desesperanza o culpa excesiva respecto a la situación económica.

 

 


 

 

 

¿Cómo proteger el bienestar emocional de la familia?

 

“Las crisis económicas pueden sacudir los cimientos más sólidos en una familia. Pero es importante entender que el problema rara vez es solo el dinero; el verdadero desafío es cómo la familia se comunica y se organiza frente a la escasez. Por eso, la comunicación transparente y sin juicios juega un papel crucial”, dijo la especialista de la UCSS.

 

Ante una crisis económica, es común que aparezca el "aislamiento financiero": uno de los miembros de la pareja asume toda la carga y el secreto, mientras el otro ignora la gravedad del asunto. Esto genera una brecha de desconfianza.

 

“Es fundamental realizar un diagnóstico sincero de la situación, validar las emociones mutuas y establecer un acuerdo para tomar decisiones económicas de manera conjunta. La pareja no debe practicar la negación, manteniendo gastos irreales, y mucho menos buscar culpables dentro del núcleo familiar. El silencio o el uso del dinero como herramienta de castigo emocional son altamente nocivos para la estabilidad psíquica”, sostuvo Hernández.

 

Para evitar que las deudas quiebren el afecto, es necesario separar el “ser” del “tener”, las limitaciones de recursos no tienen por qué significar pobreza de afecto. La familia puede buscar actividades gratuitas que fortalezcan el vínculo: un paseo, una tarde de juegos o simplemente conversar.

 

“Una crisis económica puede ser la oportunidad para descubrir que son un equipo capaz de resistir la adversidad. Si logran mantener la comunicación abierta, la crisis pasará, pero la fortaleza que construyeron juntos se quedará para siempre. No permitan que los números rojos les roben los momentos en familia. Al final, lo que los hijos recordarán no es lo que no pudieron comprar, sino cómo sus padres tomaron acción para salir adelante”, manifestó.

 

¿Se debe incluir a los hijos?

 

Para Hernández, es fundamental involucrar a los hijos explicándoles la situación de acuerdo a su edad. Mantenerlos totalmente al margen les priva de aprender resiliencia y puede incluso generarles más miedo.

 

“Se debe comunicar con calma, honestidad y sin dar detalles técnicos agobiantes, asegurándoles que los padres tienen el control de la situación. Su papel no es el de proveedores, sino el de colaboradores conscientes en el ahorro y en el apoyo emocional dentro del hogar. Los niños, pueden colaborar mediante el consumo responsable de servicios (luz, agua), cuidando sus pertenencias para evitar gastos de reposición y, lo más importante, manteniendo una actitud de flexibilidad frente a la reducción de actividades extracurriculares o lujos”, indicó.

 

Advirtió que una crisis financiera en la familia puede afectar más a los hijos adolescentes porque, durante esta etapa, la identidad se construye, en parte, a través de la comparación social y el consumo compartido con pares. “Se debe trabajar con ellos en el fortalecimiento de su autoestima interna y fomentar espacios de ocio que no dependan del gasto económico”, finalizó.