Por: María Elena Iturrizaga, gerente de Limpieza y Medio Ambiente del Grupo EULEN Perú.
Salud en Casa .- En los últimos meses, situaciones como la alta demanda en emergencias, los brotes estacionales y la presión operativa en hospitales han puesto en evidencia que garantizar espacios seguros no depende únicamente del personal médico. Detrás de cada atención existe un trabajo silencioso, pero esencial: mantener entornos limpios, seguros y controlados.
En el marco del Día Mundial de la Salud (7 de abril), es necesario ampliar la conversación sobre el bienestar e n los centros de salud e incluir a todos los actores que forman parte de esta cadena. Entre ellos, el personal de limpieza cumple un rol clave en la prevención de infecciones y en la seguridad de pacientes y profesionales. La limpieza en instalaciones de salud no puede entenderse como una tarea operativa básica. Se trata de un servicio especializado que exige capacitación constante, protocolos estrictos y supervisión permanente. El manejo adecuado de agentes químicos, la correcta disposición de residuos y el cumplimiento de estándares de bioseguridad son aspectos que impactan directamente en la calidad de la atención.
Sin embargo, este nivel de exigencia también plantea un desafío importante para las empresas: proteger a quienes están en la primera línea de estos procesos. Garantizar equipos de protección personal, brindar formación continua y promover condiciones laborales seguras no solo es una obligación, sino también una inversión en la sostenibilidad del servicio.
A ello se suma la necesidad de reconocer el impacto emocional de trabajar en entornos de alta exposición, como hospitales o clínicas. La presión operativa y el contacto constante con situaciones críticas hacen indispensable que las organizaciones incorporen el bienestar integral dentro de su gestión.
La coyuntura actual deja una lección clara: la salud no se sostiene únicamente desde la atención médica, sino desde todo el ecosistema que la hace posible. En ese sistema, la limpieza especializada cumple un rol estratégico que debe ser destacado, valorado y fortalecido.
Resulta fundamental reforzar una visión integral que incluya todos los componentes del entorno asistencial. Asegurar condiciones adecuadas, estandarizar procesos y proteger al personal operativo son acciones clave para sostener servicios de calidad. Se trata de un desafío compartido que requiere un compromiso continuo tanto del sector público como del privado.