El uso indiscriminado de fármacos para perder peso, muchos promovidos en redes sociales, puede generar graves riesgos para la salud cuando no existe supervisión médica.
Salud en Casa.- La presión por bajar de peso rápidamente y la exposición constante a “soluciones milagro” en redes sociales han impulsado una práctica cada vez más frecuente en el país: la automedicación para adelgazar. Lo que para muchos parece una alternativa sencilla puede terminar generando consecuencias graves, especialmente cuando se utilizan medicamentos sin evaluación médica ni seguimiento profesional.
De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2023 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 62% de adultos peruanos presenta exceso de peso entre sobrepeso y obesidad. Este escenario ha incrementado la demanda de tratamientos para adelgazar, pero también el consumo irresponsable de medicamentos promocionados como “soluciones rápidas”.
“La obesidad es una enfermedad crónica y compleja que no debería abordarse desde la desesperación ni desde recomendaciones que circulan en internet. Hoy vemos pacientes que consumen fármacos sin indicación médica, muchas veces sin conocer los efectos secundarios o las consecuencias que podrían tener en su organismo”, advierte el Dr. Erick Piskulich, especialista en cirugía bariátrica de la Clínica Avendaño.
El especialista señala que esta práctica viene creciendo impulsada por distintos factores sociales y culturales que han normalizado la búsqueda de resultados rápidos. Entre las principales razones por las que cada vez más personas recurren a la automedicación para adelgazar destacan:
1. Presión estética y búsqueda de resultados inmediatos. Muchas personas desean bajar de peso en poco tiempo, especialmente antes del verano, vacaciones o eventos importantes, priorizando rapidez sobre seguridad.
2. Influencia de redes sociales y figuras públicas. Plataformas digitales han popularizado medicamentos originalmente destinados a pacientes con diabetes, presentándolos como alternativas simples para adelgazar sin explicar sus posibles riesgos o efectos secundarios.
3. Desinformación y acceso fácil a medicamentos. En algunos casos, estos productos pueden conseguirse sin suficiente control, generando una falsa sensación de seguridad y fomentando su consumo sin evaluación médica previa.
“El problema no es solamente el medicamento, sino el contexto en el que se utiliza. Hay personas que consumen estos productos sin exámenes, sin conocer si tienen contraindicaciones y sin un acompañamiento profesional. La pérdida de peso no debería convertirse en una decisión impulsiva ni basada únicamente en tendencias”, señala el Dr. Piskulich. “El tratamiento de la obesidad requiere un enfoque multidisciplinario donde intervengan médicos, nutricionistas y especialistas en salud mental para lograr resultados sostenibles y seguros”, añade.
Antes de iniciar cualquier tratamiento para bajar de peso, la recomendación es buscar orientación profesional y evitar decisiones basadas únicamente en tendencias o información difundida en redes sociales. La obesidad requiere una evaluación integral y un tratamiento personalizado que priorice la salud del paciente a largo plazo. Informarse adecuadamente, acudir a especialistas acreditados y comprender que cada caso es distinto puede marcar la diferencia entre un proceso seguro y uno que ponga en riesgo la salud.