Según hallazgos de IPSOS para Cibertec, 6 de cada 10 limeños comparte medicamentos cuando alguien presenta síntomas similares.
Especialista advierte que el almacenamiento inadecuado puede alterar la composición de los medicamentos, reducir su eficacia e incluso generar riesgos para la salud si se consumen en mal estado.
Salud en Casa .- En miles de hogares, el botiquín se ha vuelto la primera respuesta ante cualquier malestar. Pero lo que parece una solución rápida podría convertirse en un problema mayor. Según hallazgos de IPSOS para Cibertec, el 62% de limeños comparte medicamentos cuando un familiar o amigo tiene síntomas parecidos, mientras que 3 de cada 10 no revisa siempre la fecha de vencimiento. A esto se suma un factor poco visible, pero clave: cómo se almacenan esos productos en casa.
En ese contexto, María Echaiz Veliz, docente de la carrera de Farmacia Técnica de la Escuela de Educación Superior Cibertec, advierte que: “Un medicamento mal almacenado no solo pierde efectividad: puede convertirse en un riesgo silencioso. Las personas confían en lo que tiene en casa, pero muchas veces ese producto ya no cumple su función o, peor aún, puede generar efectos no deseados. Por eso, identificar señales básicas puede evitar más de un susto”.
En esa línea, la experta comparte cinco señales para identificar si un medicamento está mal almacenado en casa:
Cambios en el color o apariencia: Si una pastilla presenta cambios notorios respecto a su aspecto habitual, presenta manchas o tiene una textura distinta a la original, podría estar deteriorada por exposición al calor, la luz o el paso del tiempo, lo que afecta su efectividad.
Olor extraño o más intenso de lo normal: Jarabes, cremas, suspensiones o soluciones líquidas que presenten olor anormal, separación de componentes, formación de grumos, partículas extrañas o cambios de viscosidad pueden indicar alteración del producto.
Envases dañados o mal cerrados: Blísteres rotos, frascos abiertos o tapas que no sellan bien permiten la entrada de aire, humedad y bacterias, lo que puede contaminar el medicamento y comprometer su seguridad.
Medicamentos guardados en lugares inadecuados: El baño, la cocina o espacios muy calientes y húmedos no son recomendables. Lo ideal es guardar los medicamentos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.
Falta de información visible (fecha o uso): Si el empaque está borrado, roto o no permite identificar claramente la fecha de vencimiento o las indicaciones, existe un alto riesgo de uso inadecuado o consumo de un producto vencido.
La vocera refuerza la alerta: “Muchas personas asumen que, por estar en casa, el producto es seguro, pero si no ha sido almacenado correctamente, puede fallar justo en el momento en que más se necesita. Por eso, la prevención empieza con la revisión periódica del botiquín, verificando fechas de vencimiento y asegurando condiciones adecuadas de conservación”.
Revisar el botiquín, no compartir medicamentos y almacenarlos correctamente puede parecer un detalle menor, pero es una decisión que impacta directamente en tu salud. Porque, a veces, el verdadero riesgo no está en la enfermedad, sino en cómo intentamos curarla.