● Especialistas advierten que muchas enfermedades avanzan sin síntomas y explican cuál es el rol del médico internista y qué controles no deberían postergarse en la adultez.
Salud en Casa- Mientras todos opinan sobre cuál debería ser el equipo titular, muchas personas siguen cuidando su salud con un plantel incompleto: esperan a enfermarse para acudir al médico, pese a que enfermedades como la hipertensión, la diabetes, las alteraciones del colesterol, la enfermedad renal e incluso algunos tipos de cáncer pueden avanzar durante años sin presentar síntomas. En estos casos, un diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia y evitar complicaciones mayores.
“La mayoría de personas piensa: 'me siento bien, así que no necesito ir al médico'. Ese es probablemente el error más frecuente. La prevención sigue siendo la mejor estrategia para proteger nuestra salud y detectar enfermedades antes de que generen complicaciones”, explica el Dr. Andrés Rodríguez, especialista de medicina interna de la Clínica Anglo Americana.
La situación cobra aún más relevancia en el país. Según el Ministerio de Salud, más de cinco millones de peruanos padecen hipertensión arterial y cerca de la mitad desconoce que la tiene, precisamente porque suele no presentar síntomas en sus primeras etapas.
“El médico internista cumple el rol de director técnico del equipo de salud del adulto. Gracias a su visión integral, evalúa el estado general del paciente, coordina la prevención, orienta el diagnóstico y define cuándo es necesario involucrar a otros especialistas. Para ello realiza una historia clínica, un examen físico y solicita los exámenes correspondientes según la edad, antecedentes y factores de riesgo de cada persona”, señala el especialista.
Cada etapa de la vida necesita un equipo distinto
A medida que avanzan los años, también cambian las necesidades de salud. Durante la adultez temprana, los chequeos permiten identificar factores de riesgo y establecer una línea base del estado de salud. A partir de los 30 años cobran mayor importancia el control de la presión arterial, glucosa, colesterol y otros indicadores metabólicos; mientras que después de los 45 se fortalecen las evaluaciones para detectar oportunamente enfermedades cardiovasculares, renales, hepáticas y algunos tipos de cáncer.
Esta recomendación cobra aún más relevancia si se considera que, según el Ministerio de Salud, el 40,1 % de los peruanos mayores de 15 años presenta al menos una comorbilidad, como obesidad, diabetes o hipertensión.
Realizar un chequeo preventivo al menos una vez al año permite conocer el estado general de salud y recibir orientación sobre los controles y especialistas que cada persona necesita según su edad y factores de riesgo.
Señales que nunca deben ignorarse
Aunque muchas enfermedades avanzan silenciosamente, existen síntomas que requieren atención médica inmediata, independientemente de la edad.
Entre ellos destacan:
● Dolor en el pecho.
● Falta de aire.
● Pérdida de peso involuntaria.
● Sangrados anormales.
● Aparición de bultos o masas.
● Cambios persistentes en los hábitos intestinales o urinarios.
● Dolores de cabeza intensos de inicio reciente.
● Debilidad repentina o alteraciones del habla o la movilidad.
“Así como un equipo de fútbol se prepara durante todo el año para competir, las personas también deberían prepararse para vivir con buena salud. No esperemos a enfermarnos para acudir al médico. Un control periódico es una de las mejores inversiones que podemos hacer para nuestro bienestar presente y futuro”, concluye Rodríguez.
Con ese objetivo, la Clínica Anglo Americana impulsa la campaña "Hinchas de tu salud desde 1921", una iniciativa que busca fomentar una cultura de prevención y recordar que el verdadero partido por la salud se juega todos los días, mucho antes de que aparezca la enfermedad.