Cuando el cansancio no se va: señales de alerta del burnout

Cuando el cansancio no se va: señales de alerta del burnout

14 Agosto, 2026

  • El agotamiento persistente, la pérdida de motivación y el distanciamiento frente al trabajo pueden advertir un problema que va más allá del cansancio cotidiano.

 

 

 

Salud en Casa.-  Terminar una jornada intensa con cansancio es una experiencia habitual. La señal de alerta aparece cuando ese agotamiento se mantiene en el tiempo, no mejora con el descanso y comienza a afectar la motivación, el desempeño y otros ámbitos de la vida.

 

 

 

“El problema aparece cuando el agotamiento deja de ser ocasional y se vuelve persistente. Si la persona siente que no logra recuperarse, pierde motivación o empieza a experimentar dificultades en su vida personal y social, es importante prestar atención”, señala la Dra. María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.

 

 

El síndrome de burnout, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un fenómeno ocupacional, está asociado al estrés crónico en el trabajo que no ha sido manejado adecuadamente. Se caracteriza por tres dimensiones principales: agotamiento, mayor distanciamiento mental o sentimientos negativos hacia el trabajo y disminución de la eficacia profesional.

 

 

Además del cansancio físico y emocional persistente, pueden aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse, sensación constante de sobrecarga, pérdida de motivación y una actitud cada vez más negativa o distante frente al trabajo.

 

 

A diferencia del estrés ante situaciones puntuales de alta exigencia, estas manifestaciones tienden a mantenerse y pueden interferir con el desempeño laboral, las relaciones personales y las actividades cotidianas.

 

 

El problema no siempre está en la persona.

 

El burnout no depende únicamente de cómo cada trabajador maneja la presión. Las cargas excesivas, la poca autonomía, las funciones poco claras, la falta de apoyo, los conflictos frecuentes o las dificultades para conciliar la vida personal y profesional también pueden favorecer su aparición.

 

A nivel individual, establecer prioridades realistas, incorporar pausas, respetar los horarios de descanso y desconexión, mantener actividades de ocio y fortalecer los vínculos sociales puede ayudar a prevenir el desgaste. Pero la prevención también requiere que las organizaciones evalúen los riesgos psicosociales, distribuyan adecuadamente las cargas de trabajo, capaciten a sus líderes y promuevan entornos laborales saludables.

 

¿Cuándo es momento de pedir ayuda?

 

La especialista recomienda buscar orientación profesional cuando las señales persisten durante varias semanas, se intensifican o comienzan a interferir significativamente con la vida cotidiana. Las dificultades para dormir o concentrarse, la ansiedad, la irritabilidad intensa, el aislamiento social o la pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables también ameritan atención.

 

 

“Prevenir el burnout es una responsabilidad compartida. Las personas pueden desarrollar herramientas para cuidar su bienestar emocional, pero las organizaciones también deben generar condiciones que permitan trabajar de manera saludable y sostenible”, concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener.