Salud en Casa.- La pasta dental es un producto de uso diario, pero pocas personas saben realmente qué debe contener para ser efectiva y, sobre todo, segura. Elegir mal o por hábito puede no solo restar beneficios, sino también provocar sensibilidad, lesiones en las encías o desgaste prematuro de los dientes.
“El flúor es el ingrediente base para prevenir la caries y remineralizar el esmalte. Sin embargo, la pasta ideal varía según la edad, la presencia de sensibilidad, gingivitis, caries o sequedad bucal. Por eso, la recomendación es que la elección sea personalizada y guiada por un odontólogo”, señala Leyla Bamonde, docente de Odontopediatría de la Universidad Norbert Wiener.
Para elegir de manera segura y efectiva, la odontóloga recomienda considerar:
· Ingredientes beneficiosos: flúor como base y otros componentes según la necesidad, como nitrato de potasio para aliviar la sensibilidad dental o agentes antibacterianos suaves para tratar encías inflamadas.
· Prestar atención a necesidades específicas: una pasta para adultos no debe usarse en niños por la concentración de flúor; quienes usan ortodoncia, suelen sufrir tienen encías inflamadas o sensibilidad, por lo que requieren fórmulas especiales.
· Errores comunes: dejarse llevar por la publicidad o la marca, usar solo pastas blanqueadoras, ignorar la fecha de vencimiento o cambiar de pasta sin indicación profesional.
· Evitar componentes riesgosos: leer las etiquetas para detectar elementos como el triclosán, relacionado con la resistencia bacteriana; lauril sulfato de sodio SLS, que puede irritar la mucosa oral o peróxidos blanqueadores en exceso, que provocan sensibilidad; entre otros.
Pese a lo que se acostumbra en las familias, el cambio de pasta dental no debe ser arbitrario: solo un odontólogo puede recomendarlo si aparecen señales de alarma como ardor, sensibilidad repentina, lesiones o incomodidad al cepillarse.
“Cuidar la salud bucal no significa elegir la pasta más costosa, sino la más adecuada para cada persona. Un producto bien elegido, junto con buenos hábitos, puede marcar la diferencia entre prevenir problemas o tratarlos cuando ya es tarde”, remarca la odontóloga de la Universidad Norbert Wiener.
Además, para que el dentífrico cumpla su función, debe ir acompañado de buenos hábitos: cepillado con técnica adecuada, uso de hilo dental a diario, cambio del cepillo cada tres meses, reducción del consumo de azúcares, una adecuada hidratación y visitas al dentista cada seis meses.