Salud en Casa.- La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comunes y, al mismo tiempo, más difíciles de combatir por su carácter silencioso. En el Perú, su impacto no es uniforme: los hombres presentan mayor prevalencia (20,9%) que las mujeres (17,8%), y la Costa concentra los índices más altos del país (20,2%), seguida de la Selva (18,2%) y la Sierra (17,8%).
El doctor Rubén Romero, presidente de la Sociedad Peruana de Hipertensión Arterial, advierte que su detección es uno de los mayores desafíos. "Más del 90% de los pacientes no presenta síntoma alguno", lo que explica por qué, de los más de 5 millones de peruanos que la padecen, se estima que la mitad aún no lo sabe. Esta ausencia de señales la convierte en una enfermedad especialmente peligrosa, ya que sin tratamiento oportuno puede comprometer órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos, elevando el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.
Y el desafío no termina con el diagnóstico. El especialista advierte que quienes no logran controlar su presión arterial a pesar de tomar tres medicamentos a dosis máxima desarrollan hipertensión resistente, una condición que permanece subdiagnosticada. Según estudios a nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 10 hipertensos en tratamiento presenta esta condición, cifra que se eleva al 22,9% en pacientes con enfermedad renal crónica y a más de 1 de cada 2 en trasplantados renales. "Hay que estar muy atentos porque estos son los pacientes que más peligros enfrentarán, ya que tener cifras no controladas de presión arterial hace que los órganos se dañen mucho más prematuramente", enfatiza.
Como ocurre con la hipertensión en general, la forma resistente también suele avanzar sin señales evidentes. Sin embargo, cuando la presión alcanza niveles muy elevados, el cuerpo puede enviar alertas que no deben ignorarse, como dolor de cabeza intenso y persistente, visión borrosa, dolor en el pecho, falta de aire, mareos, náuseas o adormecimiento en la cara, los brazos o las piernas. Ante cualquiera de estos síntomas, el doctor Romero recomienda buscar atención médica de inmediato.
¿Qué tratamientos existen en el país?
El doctor Romero señala que el tratamiento de la hipertensión es personalizado y depende del perfil de cada paciente, por lo que los controles médicos regulares son fundamentales, no solo para detectarla a tiempo, sino también para ajustar o cambiar el esquema terapéutico cuando la presión arterial no responde como se espera. Entre las principales opciones disponibles en el país se encuentran:
¿Quiénes deberían medirse la presión y cómo hacerlo?
El doctor señala que la única forma de saber si una persona tiene hipertensión es midiéndose la presión arterial. "Todas las personas deberían medirse al menos una vez al año y quienes tienen historial familiar deben realizarlo con mayor frecuencia, incluso si el primer resultado sale normal (menor a 130/80 mmHg), explica.
Para que la medición sea confiable, recomienda utilizar un tensiómetro automático de brazo, reposar al menos cinco minutos antes de tomársela, sentado con la espalda recta y el brazo a la altura del corazón, y evitar el consumo de café, alcohol o ejercicio en los 30 minutos previos. "Lo ideal es realizar tres tomas con un minuto de diferencia y registrar el promedio de los dos últimos valores. Este promedio registrado mañana y noche por espacio de 7 días permitirá realizar un seguimiento adecuado de una persona", señala.
Además, señala que, si la lectura de presión arterial en algún momento supera los 180/110 mmHg, se debe buscar atención médica de inmediato, pues podría tratarse de una crisis hipertensiva.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo para desarrollar hipertensión?
El especialista señala que la hipertensión no tiene una causa única, sino que es el resultado de una combinación de factores que, en muchos casos, pueden modificarse con cambios en el estilo de vida. Entre los más frecuentes identifica los siguientes:
Finalmente, el doctor Romero hace un llamado a la población a conocer sus cifras de presión arterial y, a quienes ya tienen el diagnóstico, a seguir un tratamiento que combine medicación con actividad física, alimentación saludable y la eliminación del alcohol y el tabaco. "Es una enfermedad que no duele, no avisa y no perdona. La única defensa es conocerla a tiempo y tratarla adecuadamente", concluye.