Estrés escolar: seis recomendaciones para acompañar a tus hijos sin presión

Estrés escolar: seis recomendaciones para acompañar a tus hijos sin presión

3 Julio, 2026

 *Experto explica cómo acompañar el proceso educativo de niños y adolescentes de manera equilibrada, fortaleciendo su autonomía y bienestar emocional.

 

Salud en Casa.-  La presión por obtener buenos resultados en los exámenes, cumplir con las tareas y responder a las exigencias escolares puede generar estrés en los estudiantes y afectar la dinámica familiar. Según Alejandro Raiser, Psicólogo del nivel Inicial  del Colegio de la Inmaculada Jesuitas, mientras algunos padres tienden a sobreinvolucrarse en el proceso académico de sus hijos, centrándose en los resultados, otros enfrentan dificultades para acompañarlos sin generar conflictos o fomentar dependencia.

 

 

 

 

El especialista señala que el éxito escolar va más allá de las calificaciones y está estrechamente vinculado al desarrollo de habilidades como la autonomía, la organización, la responsabilidad y la gestión emocional. En ese sentido, destaca que una educación integral busca formar estudiantes capaces de aprender por sí mismos, tomar decisiones informadas y asumir nuevos retos de manera progresiva.

 

 

 

“Los niños y adolescentes necesitan sentir que cuentan con el apoyo de sus familias, pero también que son capaces de afrontar desafíos por sí mismos. Cuando los adultos acompañan desde la confianza, la conexión emocional y no desde la presión, favorecen aprendizajes más significativos y fortalecen su seguridad y autopercepción. En el Colegio de la Inmaculada Jesuitas promovemos una educación integral que busca equilibrar el desarrollo académico, emocional y social de cada estudiante”, explica Raiser.

 

 

 

En ese contexto, el experto comparte cinco recomendaciones para que las familias puedan acompañar el proceso educativo de sus hijos de manera positiva y equilibrada contribuyendo a reducir el estrés asociado a las evaluaciones y exigencias escolares:

 

 

 

1. Interesarse por su día antes que por sus notas. Preguntar cómo se sintieron en clase, qué aprendieron o qué fue lo más divertido o interesante de su día fortalece la relación, favorece la conversación espontánea y ayuda a que niños y adolescentes desarrollen un lenguaje para comprender y expresar sus emociones. Además, de esa manera, perciben que la atención de sus padres no está centrada únicamente en calificaciones o logros.

 

 

 

2. Validar emociones como primer paso. Cuando un niño expresa preocupación por un examen o frustración frente a una tarea, suele necesitar primero sentirse comprendido antes que recibir consejos inmediatos. Se necesita escuchar sin juzgar la experiencia emocional, ayudar a poner nombre a lo que siente y transmitir apertura para recibir esos mensajes. Transmitir con nuestra escucha y validación “estoy aquí para ti” ya es algo vital.

 

 

 

3. Crear rutinas de estudio flexibles y sostenibles. Establecer horarios, en acuerdo con los hijos, para las actividades escolares favorece la organización, la seguridad, ayuda a responder a la necesidad emocional de normas y límites que ayuda no solamente para la etapa escolar sino para la vida. Estas rutinas deben adaptarse a la edad y necesidades de cada uno, incorporando momentos de descanso y recreación.

 

 

 

4. Acompañar sin resolver las tareas. Uno de los errores más comunes es hacer el trabajo por los hijos para evitar que se equivoquen. Lo recomendable es orientarlos mediante preguntas, ayudarlos a organizar sus ideas y motivarlos a buscar soluciones por sí mismos. En caso necesiten más ayuda, podemos darles alternativas o buscar construir con ellos soluciones dependiendo de la edad.

 

 

 

5. Reconocer el esfuerzo y proceso de aprendizaje. Valorar la constancia, la dedicación, las estrategias que utiliza y la mejora progresiva, de manera que evitemos una mirada centrada únicamente en logros o aciertos. Cuando los niños entienden que equivocarse forma parte del aprendizaje, afrontan nuevas exigencias con mayor seguridad y perseverancia.

 

 

 

6. Delegar responsabilidades de forma gradual. Permitir que los estudiantes organicen sus materiales, preparen sus trabajos o gestionen parte de su tiempo les ayuda a desarrollar autonomía, sentido de responsabilidad y que el niño se perciba capaz. El acompañamiento de los padres sigue siendo importante, pero este debe ajustarse progresivamente a la madurez de cada hijo.

 

 

 

De acuerdo con Raiser, el vínculo emocional entre padres e hijos juega un rol fundamental en el desempeño escolar. Los estudiantes que se sienten escuchados, comprendidos y acompañados suelen desarrollar una mayor disposición para aprender, enfrentar problemas y alcanzar un mejor nivel académico a lo largo de su formación.

 

 

 

“Las familias no necesitan convertirse en profesores dentro de casa. Su principal aporte es ofrecer un vínculo seguro desde el cual los hijos puedan explorar, equivocarse, aprender y volver a intentarlo . La autonomía se construye poco a poco, a través de oportunidades para asumir responsabilidades y aprender de los errores”, concluye el experto.